Hay casas que sobre el papel están bien, pero luego no terminan de encajar en el día a día.
Aquí pasa lo contrario.
Es una vivienda pensada para usarla de verdad, tanto dentro como fuera.
Chalet adosado de 2024 con unos 137 m² construidos.
Salón amplio con cocina integrada, tres dormitorios dobles (uno con terraza propia) y dos baños completos.
Todo bastante equilibrado, sin espacios desaprovechados.
La parte exterior es lo que marca la diferencia.
Jardín trasero orientado al sureste con pérgola bioclimática, piscina privada y una zona muy cuidada alrededor.
Arriba, el solárium se ha aprovechado bien: placas solares que hacen de techado y una cocina exterior que da bastante juego.
La vivienda viene amueblada con buen gusto, tiene aire acondicionado central, calefacción y persianas eléctricas.
Si quieres verla con calma, escríbenos y lo organizamos.