Una casa, tres hermanos y tres ideas distintas de qué hacer con ella. Es el escenario más habitual —y el más delicado— de las herencias con vivienda. Aquí tienes las opciones reales para vender una casa heredada entre hermanos (o quedársela uno), qué cuesta cada una y cómo evitar que el inmueble acabe rompiendo la familia.
El punto de partida: el proindiviso
Al adjudicar la herencia, la casa suele quedar en copropiedad: cada hermano es dueño de un porcentaje de toda la casa, no de habitaciones concretas. Nadie puede vender la casa entera sin los demás, pero tampoco se puede obligar a nadie a permanecer en la copropiedad: la ley siempre ofrece una salida.
Opción 1: vender juntos (la que más dinero reparte)
Todos firman la venta y se reparte el precio según los porcentajes. Es la opción que maximiza el importe, porque el mercado paga por la casa completa. Las claves para que funcione: un precio fijado con una valoración objetiva (no con la cifra sentimental de cada uno), un único interlocutor con la agencia y acuerdos por escrito sobre gastos y reparto.
Opción 2: un hermano se la queda (extinción de condominio)
Uno compra la parte de los demás mediante extinción de condominio ante notario. Fiscalmente es más eficiente que una compraventa entre hermanos: tributa por AJD (en torno al 1,5% en la Comunitat Valenciana) en lugar de por ITP. Requiere tasar bien la casa y que el que se la queda tenga financiación: los bancos conceden hipotecas específicas para extinción de condominio.
Opción 3: vender solo tu parte (la peor económicamente)
Vender tu porcentaje a un tercero (empresas que compran proindivisos) es legal, pero se paga con descuentos enormes, a menudo la mitad del valor proporcional. Es la opción de la desesperación, no de la estrategia.
Opción 4: la vía judicial (división de cosa común)
Si no hay acuerdo, cualquier copropietario puede pedir al juez la división; al ser una casa indivisible, acaba en subasta. Resultado típico: menos dinero que en venta libre, años de procedimiento, costas y una familia rota. Su verdadera utilidad es como argumento para sentarse a negociar: existe, y nadie gana con ella.
¿Y si un hermano vive en la casa o no quiere vender?
Quien usa la vivienda en exclusiva puede ser requerido a compensar a los demás, y quien bloquea la venta no puede impedir la división judicial. Antes de llegar ahí, casi todos los conflictos se resuelven con dos herramientas: una valoración imparcial que sustituya opiniones por datos, y opciones claras encima de la mesa (te compro, me compras o vendemos).
En Mayrasa hacemos de pieza neutral en ventas entre hermanos: valoración objetiva con ventas reales, información igual para todos los herederos y gestión completa de la venta con un solo interlocutor. Si estáis en esta situación, os ayudamos a decidir con números, no con discusiones.
La fiscalidad de cada salida, comparada
Antes de elegir opción conviene saber cómo tributa cada una, porque la diferencia entre repartir bien o mal puede ser de varios miles de euros. Estas son las cuatro salidas y su tratamiento fiscal orientativo en la Comunitat Valenciana:
| Opción | Cómo tributa | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Vender juntos a un tercero | IRPF sobre la ganancia (valor en la herencia → precio de venta) más plusvalía municipal por el periodo desde la herencia | Se reparte entre todos según su cuota |
| Extinción de condominio (uno se queda la casa) | AJD, en torno al 1,5%, en lugar del ITP de una compraventa | Solo lo paga quien se adjudica la casa; suele necesitar hipoteca |
| Vender solo tu parte a un fondo | IRPF sobre tu ganancia proporcional | Precio con fuerte descuento; la peor económicamente |
| División judicial (subasta) | Igual que una venta, calculado sobre el precio de remate | Se suman las costas y el remate suele quedar por debajo de mercado |
Son cifras orientativas: el importe exacto depende del valor de la casa, de los años transcurridos y de vuestra situación personal, así que conviene confirmarlo con una gestoría antes de firmar.
Cómo se reparte el dinero y quién asume los gastos
Mientras la casa no se vende, sigue generando gastos que alguien tiene que adelantar. Dejar esto por escrito desde el principio evita la mayoría de los roces:
- Gastos corrientes: comunidad, IBI, tasa de basuras, suministros y seguro se reparten según la cuota de cada hermano.
- Quién adelanta: lo habitual es que uno pague y se le compense en el reparto final; anotad cada pago con su justificante.
- Puesta a punto: vaciado, limpieza y pequeños arreglos también se reparten, y suelen recuperarse de sobra en el precio de venta.
- Al cerrar: del precio se descuentan la plusvalía municipal y los gastos pendientes, y el resto se reparte por porcentajes.
- Certificado de comunidad: pedid al administrador el certificado de estar al corriente; la casa responde de las cuotas del año en curso y los tres anteriores.
Un único interlocutor: la clave para no romper la familia
Cuando cada hermano habla por su cuenta con la agencia, con los compradores o con el notario, aparecen versiones contradictorias y crece la desconfianza. Designar a una sola persona —un hermano o directamente la inmobiliaria— para centralizar visitas, ofertas y decisiones convierte una negociación entre varios en un proceso ordenado. La otra pieza que baja la tensión es sustituir opiniones por datos: una valoración objetiva con ventas reales de la zona deja atrás el «para mí vale más» y pone a todos a discutir sobre la misma cifra.
Errores que rompen la familia (y la operación)
- Fijar el precio por lo sentimental en vez de por ventas reales cerradas en la misma zona.
- Negociar todos a la vez con compradores y agencia, dando mensajes contradictorios que tumban ofertas.
- Confundir extinción de condominio con compraventa y pagar ITP cuando correspondía el AJD, mucho más barato.
- Vender la parte a un fondo de proindivisos a la primera discusión, perdiendo la mitad del valor.
- Amenazar con el juzgado antes de intentar una valoración imparcial: la vía judicial deja a todos con menos dinero.
Preguntas frecuentes
¿Puede un hermano obligar a los demás a vender?
No puede forzar una venta libre, pero sí puede pedir al juez la división de la cosa común, y nadie está obligado a permanecer en la copropiedad. Como la casa es indivisible, esa vía acaba en subasta, con menos dinero para todos. Por eso la amenaza judicial funciona sobre todo como empujón para negociar.
¿Es mejor extinción de condominio o compraventa entre hermanos?
Casi siempre la extinción de condominio, porque tributa por AJD (en torno al 1,5% en la Comunitat Valenciana) en lugar de por ITP. Requiere tasar bien la casa y que quien se la queda tenga financiación; hay hipotecas específicas para este caso.
¿Qué pasa si un hermano vive en la casa y no paga nada?
Quien usa la vivienda en exclusiva puede ser requerido a compensar económicamente a los demás copropietarios por ese uso. No pierde su parte por vivir allí, pero tampoco puede bloquear indefinidamente la salida de los otros.
¿Podéis vender si uno de los herederos vive en el extranjero?
Sí. Puede otorgar un poder notarial en su país —con apostilla de La Haya y traducción jurada— para que alguien firme por él, tanto el reparto como la venta. Si además no es residente fiscal en España, el comprador le retendrá un 3% del precio a cuenta de sus impuestos.